Eco XI: El lucero de Aibhill
Inmóvil, escondida entre los matorrales y aguantando su respiración en un leve suspiro, Sherlee esperaba a que su presa se acercase lo suficiente como para poder alcanzarlo con una de sus flechas. El invierno estaba siendo duro, lo que provocaba que la comida escaseara y que algunos cazadores, como ella, tuvieran que adentrarse aún más en aquel bosque para encontrar alimento. Tal era la desesperación de ver a su familia sufrir por la falta de algo que llevarse a la boca, que no hizo dudar a la joven en penetrar en aquel terreno denso y de árboles frondosos pese a la época del año en la que se encontraban. Algunos la consideraban una insensata, incluso entre los que habían decidido sobrepasar las lindes del bosque, nadie se atrevía a atravesar los límites del pantano, ¿la consecuencia? Muchas teorías circulaban alrededor de aquel bosque, pero todas ellas coincidían en que era un sitio encantado donde si no tenías cuidado, podías ser víctima de algún maleficio o encantamiento. ...